lunes, 22 de febrero de 2010

A Propósito de las Diferencias con el Gobierno de Derecha

Renovación Nacional, partido en el que milita el Presidente Electo, Sebastián Piñera, a partir de marzo se transformará en el Partido Eje de la administración neoliberal, por tanto resulta útil para los efectos de nuestra posición política explorar en la diferencias que separan al radicalismo como el mencionado partido.

Por lo anterior, ofrecemos este trabajo en el que exploramos en torno a las diferencias que mantenemos con el aludido Partido de Derecha a la luz de las Declaraciones de Principios de RN y el PRSD, vigentes y alojadas en el Servicio Electoral.

Para establecer las diferencias utilizaremos cuatro variables: Fundamentos antropológicos, democracia, bien común e ideología.

FUNDAMENTOS ANTROPOLOGICOS

La visión del Hombre que exhiben ambos partidos está imbricada en la matriz doctrinaria sobre la cual operan: El PRSD adscribe al Humanismo Laico; entre tanto RN se inclina por el Humanismo Cristiano.

En su declaración de Principios el PRSD, postula que la “realización integral del ser humano sólo puede alcanzarse en un sistema democrático, con real vigencia de las libertades públicas y observancia al Estado de Derecho”. Se agrega en el mismo documento que este Partido es “respetuoso de cualquier manifestación de la razón humana, de manera que propicia la tolerancia y la libertad de credos y conciencia, no obstante ser racionalista y laico”.

En esta misma línea el documento asevera que el PRSD cree “en la igualdad de oportunidades y en la erradicación de las discriminaciones de cualquier índole y defiende el respeto al pensamiento ajeno, así como el derecho a buscar respuestas a todas las inquietudes del espíritu humano”.

En relación a la familia señala que ella es “el núcleo esencial de la sociedad y que se debe trabajar por su fortalecimiento e integral desarrollo, a partir de valores que permitan el crecimiento individual y colectivo de la personalidad humana”.

Como se aprecia, el fundamento antropológico a ojos del radicalismo está relacionado al entorno, a preceptos como la tolerancia, igualdad y solidaridad, conceptos que son parte sustantiva del Humanismo Laico.

En esta misma materia, en la Declaración de Principios de Renovación Nacional, se puede leer que “Existe un orden moral objetivo, fundamento de la civilización cristiana occidental, al cual debe ajustarse la organización de la sociedad”. Desde ahí se señala que “de la dignidad espiritual y trascendente del ser humano emanan derechos inherentes a su naturaleza, anteriores y superiores al Estado”. En cuanto a la libertad individual del hombre, ella –según el texto- está vinculada al cumplimiento de sus deberes personales y sociales. Al igual que el PRSD, RN postula que la “familia” es el “núcleo básico de la sociedad, y debe ser respetada y fortalecida”. En mérito a ello el Estado ha de generar condiciones para que cada persona logre su realización espiritual y material.

En este documento, RN cuestiona la sociedad de masas contemporánea, pues daña la libertad individual. Y dice: “Desmasificar a la persona es restaurar su dignidad, rescatándola de la consigna, la demagogia y, en general, de las tendencias uniformadoras o desinformadoras que en la sociedad de hoy atentan contra la libertad intelectual y espiritual de las personas”.

La visión de RN da cuenta de un hombre ligado a Dios, a la moral y la cultura occidental, en donde su desarrollo está unido a su “dignidad espiritual” que es anterior al Estado. Claramente esta visión se ancla en el Humanismo Cristiano, lo que a luz de los textos entra en contraposición con el Humanismo Laico.

Esta visión se ajusta a las reflexiones de J. Maritain, uno de los referentes del Humanismo Cristiano, quien sostiene que existiría un “humanismo antropocéntrico (laico) y un humanismo integral o teocéntrico (Cristiano)”.

El primero, dice el autor, “cree que el hombre es el centro de todas las cosas, e implica un concepto naturalista del hombre y de la libertad. Si este concepto es falso, se entiende por qué el Humanismo antropocéntrico merece el nombre de humanismo inhumano y que su dialéctica deba ser considerada la tragedia del humanismo”.

En contraposición estaría el humanismo teocéntrico que reconoce que Dios es el centro del hombre, implica el concepto cristiano del hombre pecador y redimido, y el concepto cristiano de gracia y libertad”. El autor postula un Hombre que reivindique su propia soberanía bajo preceptos morales del humanismo teocéntrico que actúen como defensa frente a la sociedad de masas, pues aquí el hombre estaría por abdicar a su individualidad “a favor del hombre colectivo, aquella gran figura histórica de la humanidad de la cual Hegel ha hecho una teología”.

En cambio las fuentes del radicalismo no caen en la polémica, uno de los principales exponentes de este pensamiento Juan González Barón, insiste en el tema de lo colectivo y el Hombre inserto en ese contexto gozando de “condiciones políticas, jurídicas y sociales idóneas para el pleno ejercicio de la libertad de conciencia, carácter que lo enfrenta inevitablemente a toda configuración del Estado, del gobierno o de la sociedad civil que anule o restrinja dicha libertad en cualquiera de sus manifestaciones (ideológica, de pensamiento, de expresión)”.

DEMOCRACIA

Respecto al tema de la democracia la Declaración de Principios del PRSD antes citada, señala el compromiso de esta tienda política con la democracia, esto es: “Soberanía popular (…) división e independencia de los Poderes del Estado (…) sufragio universal e informado (…) libertades políticas (…), respeto de las minorías y el principio de la responsabilidad de los gobernantes”. Y agrega que el Partido cree en “la participación ciudadana como factor esencial de la democracia y en la coexistencia de la democracia política con la democracia económico-social, basadas ambas en los valores de la Libertad, la Justicia, la Igualdad y la Solidaridad”.

En este contexto postulan “el establecimiento de una sociedad justa y pacífica, que configure un Estado de Derecho social y democrático”.

En el documento de Renovación Nacional ya citado, se asegura que el “régimen democrático propio de Occidente, es la forma de gobierno inherente a la tradición e idiosincrasia chilenas. Dicho régimen comprende, entre otros aspectos, la igualdad ante la ley; el robustecimiento de las funciones propias del Estado; la posibilidad de las diversas tendencias democráticas de alternar en el ejercicio del poder; la renovación periódica de las autoridades políticas y los demás elementos que caracterizan a un Estado de Derecho”.

En este documento aparece un párrafo llamativo: “El sistema democrático sólo puede ser estable si las opciones electorales que compiten por el poder comparten sus normas esenciales y se guardan un mínimo respeto recíproco. Ninguna elección o plebiscito puede representar amenazas para los valores fundamentales de la chilenidad, ni poner en juego legítimos principios esenciales para los integrantes de la sociedad. Es preciso aceptar, por tanto, que el pluralismo político tiene límites”.

Las diferencias saltan a la vista al leer las citas precedentes, en opinión del PRSD la democracia implica la participación de todos los actores políticos en virtud del respeto a las minorías consagrado en el concepto de democracia que exhibe este partido. En cambio, RN apelando a la cultura de occidente y a los principios de la chilenidad propone con las frase “el pluralismo político tiene sus límites” excluir a aquellas corrientes de opinión, que –como se desprende de la cita- atenten contra los valores antes señalados. En consecuencia, el concepto de Democracia sería restringido, impidiendo participar en él a quienes no comparten las normas del sistema democrático occidental y chileno.

BIEN COMUN

El Partido Radical Social Demócrata, en su Declaración de Principios define el Bien Común en razón de una sociedad igualitaria, libre, en donde el hombre alcance su crecimiento intelectual y económico al amparo del Estado. Así se desprende de los siguientes párrafos: El Partido (…) “lucha por erradicar la pobreza y dar solución a los problemas de las grandes mayorías nacionales (…). Propicia el establecimiento de una sociedad justa y pacífica, que configure un Estado de Derecho social y democrático”.

Se manifiesta partidario de la “libertad económica y (de) la iniciativa privada y (…) reconoce la importancia del mercado como asignador de recursos, pero con el mismo énfasis sostiene que el Estado debe cumplir un rol activo y regulador, eficiente y responsable en la promoción y garantía de los equilibrios sociales”. En esta temática enfatiza que el Estado ha de tener presencia y activa participación en la “definición e implementación del marco jurídico en que se alcanza el interés social”.

Desde su enfoque Humanista Laico estima que “la Educación y la Capacitación son las grandes herramientas que posibilitan el real desarrollo y perfeccionamiento de todo el hombre y de todos los hombres, razón por la cual considera que éstas deben ser materias de atención principal del Estado”. Y agrega que el “desarrollo político, económico y social requiere de un proceso de programación indicativa en que el Estado le cabe un rol principalísimo. (…).El real desarrollo económico importa la existencia de una tasa de crecimiento aceptable, ocupación plena, seguridad en el trabajo, equilibrio monetario fiscal y financiero y una justa distribución del ingreso”.

Entre tanto, Renovación Nacional, en el texto citado, coincide en que el Estado debe promover el bien común, “entendido como el conjunto de condiciones sociales que permita a cada persona su realización espiritual y material”.

No obstante, en cuanto al rol del Estado surgen diferencias importantes, pues RN postula el principio de la “subsidiariedad como base de la sociedad libre”. Ello en atención a que el respeto a la libertad personal “exige que ni el Estado, ni ningún otro organismo de la sociedad, invadan el campo especifico de las entidades menores o la libertad de cada persona”.

A partir de este precepto señalan que “corresponde al Estado velar por el acceso de toda la población a los beneficios de la salud, la educación, el medio ambiente sano y otras áreas, conforme lo exija el bien común y con respeto a los derechos de las personas”.

En el plano económico RN se pronuncia favorablemente por una “Economía Social de Mercado, basada en la propiedad privada de los medios de producción y en la iniciativa particular y la armonía social, como elementos básicos del desarrollo económico”, bajo este modelo es posible lograr el bien común.

En la misma temática postula una suerte de acuerdo social que implica lograr la participación de todos los actores en la búsqueda del desarrollo nacional, siendo su principal característica “el principio de cooperación en lugar de la confrontación”. Textualmente se asevera que “el acuerdo social, así entendido, se propone superar las brechas que dividen a los sectores de la sociedad, actuando positiva y mancomunadamente en el interés de todos”.

Un operador relevante es la empresa privada, que es concebida por esta organización como “el pilar básico e irremplazable, en una sociedad libre, para el desarrollo económico y social”. Y se agrega “su iniciativa, dinamismo, capacidad creadora y responsabilidad, impulsan el progreso y deben estar insertos en el bien común”.

En este esquema le asignan un rol importante al “trabajo”, que es asumido como “un elemento esencial para que el ser humano se realice como tal y contribuya al desarrollo del país”. En la misma línea se sostiene que es importante “enfocar el trabajo no sólo como fuente de ingreso económico para el que lo realiza, sino también desde una perspectiva ética que lo valorice como aporte al bien común”.

Como se aprecia la diferencia en torno a la obtención del “Bien Común” se aloja en el rol que cada fuerza política le asigna al Estado en estas materias.

ELEMENTOS IDEOLOGICOS

En los documentos analizados cada Partido da cuenta de su matriz ideológica: Humanista Laica y Humanista Cristiana, que se expresa con nitidez en los siguientes textos:

PRSD:

Aseguran que “inspirados en los principios del humanismo laico y en los fundamentos filosóficos y políticos de la socialdemocracia, propugnan la construcción de una sociedad democrática, solidaria, fraternal, integrada, pacífica, eficiente y profundamente humanista, que permita alcanzar los más altos valores sociales, políticos, económicos y de participación a que aspira todo ser humano”

Se declaran “un partido profundamente chileno, comprometido con la historia y el futuro patrio (…), un partido reformista y progresista, que no participa de la violencia ni de los métodos no pacíficos y que orienta su actividad a introducir sin traumatismos los cambios que la sociedad reclama para un desarrollo equilibrado y solidario”.

RN:

Este Partido sostiene que Chile cuenta con valores y formas de vida, que han sido forjados “dentro de ámbito cultural de Occidente”. Y agrega que “esta tradición histórico-cultural es el elemento unificador de su pueblo y de sus sucesivas generaciones”. Por ende, “mantener y proyectar dichos vínculos, que fundamentan la unidad nacional, es un objetivo básico de RN”. En virtud de ello se deben rechazar “los ideologismos excesivos que ignoran o minimizan esa unidad o la atacan al promover los antagonismos sociales o la lucha de clases”.

En la perspectiva de mantener la democracia y la chilenidad, que se verían afectadas por los grupos minoritarios, RN en su Declaración de Principios sostiene que es “lícito que -a través de un órgano jurisdiccional independiente- se suspenda el ejercicio de los principales derechos cívico-político a las personas o grupos que pretendan valerse de ellos para conculcarlos, propagando doctrinas totalitarias o violentistas. Similar exclusión es válida respecto de las organizaciones o partidos que, por sus objetivos o por la conducta de sus adherentes, tiendan a igual propósito”. Y rematan: “En todo caso, la derrota política definitiva de los totalitarismos exige, además, que los demócratas desplieguen una voluntad constante para desarrollar el conjunto de las acciones que son necesarias con tal objeto”.

A partir del Humanismo Cristiano resaltan que como tal planteamiento que es propio de la “sociedad libre”, se declaran contrarios “a todo totalitarismo, cualquiera sea su signo”.

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