Los meses que vienen serán la oportunidad de repensar la Concertación desde la oposición, con la consiguiente dificultad que representa estar fuera del Gobierno, pero con la exigencia de ser más creativos que nunca para proyectar la centro izquierda.
Después de la derrota del 17 de enero, muchos analistas se apresuraron a adelantar el fin del conglomerado político, situación que no ha ocurrido y que se advierte muy poco probable, pese a los intentos de la derecha de penetrar el bloque a través de distintas formas hasta ahora infructuosas.
Ser oposición es una práctica desconocida por la Concertación, la cual deberá tener una estrategia muy concreta en términos de fiscalizar y denunciar las deficiencias del nuevo Gobierno, pero también apoyar aquellas iniciativas que vayan en el la línea de crecimiento del país, junto a crear los espacios de reflexión sobre como vemos Chile y su desarrollo futuro.
Esta es la gran oportunidad de potenciar la relación con la gente y sus problemas, de profundizar las redes con los sectores populares y de clase media, que nos permitan decir que estamos con ellos y no nos vamos para la casa.
Superadas las elecciones internas de abril, los esfuerzos de los partidos deben estar en crear las condiciones de una gran unidad interna y externa, realizar programas comunes de trabajo frente a los temas país, convocar y motivar a sus militantes a pensar en el nuevo escenario político que estamos viviendo, desarrollando nuevos liderazgos políticos de cara a la ciudadanía.
En el Congreso estará centrado el poder político de nuestros partidos, allí deberá existir orden y unidad, puesto que será la cara visible de nuestras acciones frente a la opinión pública. Debemos aprender de nuestros errores y mejorar el ambiente de trabajo de los parlamentarios concertacionistas, dejando de lado las agendas propias, si pretendemos seriamente recuperar el poder dentro de cuatro años.
La renovación de rostros es importante, pero de nada sirve sin ideas, y una actitud distinta frente a las formas de hacer política. Es hora de leer bien como piensan los chilenos y que demandas tiene del mundo político social.
Recobrar la mística será fundamental para encarar cualquier desafío futuro y para esto se necesitan tener sueños de cómo queremos construir Chile, incluir todas las visiones para luego aunarnos en un gran proyecto común.
Para que todo esto se cumpla es imperioso tener una mirada amplia e inclusiva, dejar de lado la política chica y las “pasadas de cuenta” internas, que sólo dividen las acciones colectivas y desgastan las energías en lo que es realmente importante: el país y su gente.
Finalmente, debe existir una sola voz en defensa de la obra de los gobiernos de la Concertación y especialmente de la Presidenta Bachelet, que no me cabe duda, será cuestionada por la derecha para mermar su alta popularidad y evitar que su capital político se prolongue hasta la próxima elección presidencial.
Rodolfo Baier E.
Periodista
Miembro del CEN
lunes, 15 de febrero de 2010
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