Como una forma de aportar al proceso de recuperación de radicalismo en la V Región, ofrecemos a nuestros lectores y amigos un trabajo respecto a la Sociedad de la Igualdad, en tanto fuerza inspiradora y articuladora de principios de nuestra organización.
En tiempos de crisis como la que enfrentamos es bueno volver a las fuentes.
Introducción
Elegí desarrollar la Sociedad de la Igualdad, en tanto movimiento social, en virtud de la necesidad de generar conocimiento que aporte a una perspectiva emancipadora. Tal pretensión la conecto con el objeto de estudio de la Ciencia Política que es –en lo medular- el poder en tanto que tal y su expresión en la sociedad como realmente existe.
En virtud de lo antes planteado, y como se desarrollará más adelante, era pertinente dar cuenta de la sociogénesis del movimiento social chileno. Ella tiene relación con la experiencia de articulación y generación de contrapoder que –a mediados del siglo XIX- protagonizó la Sociedad de la Igualdad.
Esta conexión la plantean diversos autores.
Gabriel Salazar citando a Sergio Grez[1], escribe que para este autor “en el siglo XIX si hubo un auténtico movimiento social popular encabezado por los artesanos y obreros calificados, quienes desarrollaron conciencia de clase y levantaron organizaciones cuyo proyecto, la regeneración del pueblo, trascendió en el tiempo bajo diversas formas”[2].
Entre tanto, Luis Vitale, escribe que la Sociedad de la Igualdad fue la expresión de un proceso de radicalización, “que aspiraba a rebasar el estrecho programa del movimiento liberal, limitado a meras reivindicaciones sobre las libertades públicas. La Sociedad de la Igualdad surgió precisamente de la ruptura de algunos artesanos e intelectuales con el ‘Club de la Reforma’, agrupación creada por la alta burguesía liberal con fines electorales”[3]. Vitale concluye que la Sociedad de la Igualdad no sólo fue “la organización precursora de los movimiento políticos reformistas sino también el centro de formación de cuadros que pronto dieron origen al movimiento mutualista chileno”[4]
Lo anterior, no se tradujo en una puesta en escena de la memoria histórica de ese movimiento: La Sociedad de la Igualdad. De hecho, la figura de algunos de sus líderes como Francisco Bilbao, Santiago Arcos o Benjamín Vicuña Mackenna, fue despolitizada y subsumida en la historia del gran relato sólo como personajes históricos, es decir, se relata no relatando aquello que ocasiona ruidos en la versión histórica construida por los vencedores.
No obstante, este proyecto tuvo continuidades tras el levantamiento, o revolución de 1851, en organizaciones sociales de diverso tipo como logias y casinos de artesanos, cooperativas, medios de comunicación (alterativos), sociedades filantrópicas, escuelas para la formación del mundo popular, entre otras. Este tejido organizacional será la antesala de la emergencia del movimiento obrero a inicios del siglo XX.
La Sociedad de la Igualdad contaba con un proyecto político denominado la Regeneración del Pueblo, que propiciaba condiciones de igualdad entre clases, restitución de los derechos políticos al pueblo mapuche, democracia, la emancipación de la mujer y el imperio de la racionalidad sobre la irracionalidad, que asociaban a la Iglesia Católica.
Estas ideas fueron escritas por Francisco Bilbao en el ensayo la “Sociabilidad Chilena”, documento que fue latamente estudiado por el movimiento popular hasta inicios del siglo pasado. Y que tuvo efectos significativos en la conformación de la Sociedad de la Igualdad y en el posterior desarrollo de los acontecimientos que concluyeron con la insurrección de 1851.
Uno de los temas que concentraba la atención de los igualitaristas se refería a la emancipación de la mujer y su derecho al goce sexual, se debe recordar que tales conceptos eran vertidos en la primera mitad del siglo XIX. Por ende, el eje dominante se preocupó de acallar las voces que levantaban este discurso con penas de cárcel, exilio y –en algunos casos- homicidios, todos actos cometidos por agentes del Estado.
En torno a la mujer, Bilbao escribió: “La mujer está sometida al marido, esclavitud de mujer (…) Jesús emancipó a la mujer. Pablo la sometió (…) Jesús fundó una democracia religiosa, Pablo una aristocracia eclesiástica. De aquí se ve salir la consecuencia lógica de la esclavitud de la mujer. Jesús establece la democracia matrimonial, es decir la igualdad de los esposos. Pablo coloca la autoridad, la desigualdad, el privilegio en el más fuerte, en el hombre”[5].
Este discurso era coherente con la concepción de los igualitaristas, quienes veían en la Iglesia Católica un instrumento de represión y dominación.
Estas ideas junto a demandas de carácter económico-político (como el acceso al crédito de los sectores populares y la posibilidad de que los mismos pudiesen contar con representación en el Senado), se cristalizaron en la conformación de la Sociedad de la Igualdad en abril de 1850, que implicó un proceso de acumulación de fuerzas, construcción de conciencia y enfrentamiento con el poder constituido en un escenario de profundas contradicciones, que concluye con la revolución del 20 de abril de 1851, que fue aplastada militarmente.
Este trabajo pretende responder las siguientes preguntas:
¿La Sociedad de la Igualdad era un movimiento social?
¿El planteamiento de la regeneración del pueblo, tiene vigencia hoy?
Algunos elementos Teóricos
La Sociedad de la igualdad se articuló en base a artesanos y jóvenes intelectuales de origen liberal. La misma contaba con un programa de acción que trasuntaba optimismo y se proponía modificar las formas de relación de la época. En razón de su despliegue territorial y acción medial, se constituyó en un contrapoder que entre abril de 1850 y el mismo mes de 1851, generó un clima favorable a un cambio radical (de esencia) del país.
Lo anterior, se articuló en torno a un Programa, que Vitale, singulariza como democrático-burgués avanzado[6].
Este carácter tiene que ver con la composición de la Sociedad cuya columna vertebral estaba conformada por artesanos e intelectuales liberales. Respecto de los primeros, Salazar, escribe: “Los artesanos formaron parte de un grupo intermedio dentro de la sociedad, emplazado entre el proletariado y los sectores más bajos de la clase media (…) Las condiciones de vida de un trabajador con escasa o nula calificación no fueron muy diferentes a las de un zapatero, carpintero, panadero o herrero”[7].
Desde lo ya señalado se puede informar que la Sociedad de la Igualdad se sustentaba en una base popular, los artesanos, que estaba en contradicción con el gran capital y capital financiero, que los mantenía excluidos del crédito y la participación política negándoles cualquier posibilidad de mejorar sus condiciones de vida.
El artesanado fue la fuerza motriz de la Sociedad e instancia, que finalmente, la dotó de conciencia de clases que hizo posible, según Luis Vitale, superar sus declaraciones iniciales de no intervención en política y medios de expresión no violentos[8].
Las demandas políticas, sociales, culturales y económicas articuladas por la Sociedad no podían ser procesadas por el Estado y el eje dominante, puesto que las mismas implicaban un cambio de raíz que era contradictorio con los intereses de las clases en el poder. La contradicción, así lo comprendieron Santiago Arcos y a Francisco Bilbao, sólo se podía resolver a través de un salto cualitativo de las formas de lucha empleadas, incorporando en esta perspectiva el uso de las armas.
Es a partir de esa constatación que el núcleo dirigente de la Sociedad comienza a preparar la preparar la insurrección de 1851, que perseguía tres objetivos: Deponer al Gobierno, Generar una Reforma Política y Económica, y declarar a Chile como un país gobernado por la razón.
La Sociedad de la Igualdad, en consecuencia, fue un movimiento social en cuanto articuló una variedad de acción en la lógica del cambio de la sociedad; actuó desde fuera del poder y la legalidad; se dotó de un conjunto de valores; en su interior hubo diversidad; y, se planteó en antagonismo y confrontación con la institucionalidad (Poder Constituido) de la época.
Fue poder constituyente en cuanto al objeto de construir un Estado fundado en la soberanía y racionalidad; fue el embrión del movimiento popular de inicios del siglo XX; fue un flujo de ideas, voluntades y acciones, que se tradujeron en saber popular.
Relato Histórico
La Sociedad de la Igualdad fue fundada el 10 de abril de 1850. Ella estaba integrada por intelectuales agrupados en torno a Santiago Arcos y Francisco Bilbao; un grupo de artesanos dirigidos por Ambrosio Larrechea (Sombrero), Cecilio Cerda (sastre); y un importante grupo de “rotos”[9].
Los articuladores de la Sociedad fueron: Santiago Arcos y Francisco Bilbao.
En torno a Arcos, Vitale escribió: “No era saintsimoniano, ni anarquista, ni socialista utópico (…) sino uno de los expositores chilenos más consecuentes de algunas tareas democrático-burguesas. A él le corresponde el mérito de haber sido el primero en plantear un proyecto de reforma agraria más completo de su tiempo”[10].
Entre tanto, Francisco Bilbao, era un joven intelectual de origen liberal, discípulo de los franceses Edgard Quinet, Jvles Michelet y Hugue-Fèlicité Robert de la Mennais, todos líderes de la Revolución Francesa de Febrero de 1848. Participó en la revolución del 20 de abril de 1851, estuvo involucrado en procesos emancipadores de Argentina y Perú.
Los igualitarios para ingresar a la institución debían suscribir una Declaración de Principios, cuyos aspectos centrales eran:
“Reconocer la independencia de la razón como autoridad de autoridades.
“Profesar el principio de soberanía del Pueblo como base de toda política, y el deber y el amor de la fraternidad universal como vida moral”[11].
El Punto de inicio de la Sociedad de la Igualdad está asociado a la publicación del ensayo la “Sociabilidad Chilena”, el 10 de junio de 1844.
En este texto, plantea las siguientes ideas centrales:
Acusa a la Iglesia Católica de favorecer la esclavitud, la que afecta –según escribe- a todos quienes sufren el látigo de la explotación, la injusticia, la miseria, etc.
“El sacerdote les dice: Este mundo no es sino de miserias. Todo poder viene de Dios; someteos a su voluntad”[12].
Acusa al catolicismo de ser una religión autoritaria, pues busca oprimir y logra deslumbrar sólo al bárbaro. Ello en atención –según escribe- a que lo que diga la iglesia no causa efectos en el hombre de la ilustración del siglo XIX.
Aboga por los derechos sexuales de la mujer: “La pasión de la joven debe acallarse. La pasión exaltada es instrumento de la revolución instintiva. Se la lleva al templo, se le viste de negro; se le oculta el rostro. Se la impide saludar; mirar a un lado. El confesor examina su conciencia y le impone su autoridad inapelable”[13].
En el mismo texto, exige la separación del Estado con la Iglesia y la libertad de culto; demanda la soberanía del Pueblo y exige una democracia construida sobre la base de libertad e igualdad política.
Asegura que ya es tiempo de que el roto, peón y gañan voten y tengan derecho a elegir a sus representantes en el Congreso Nacional.
Y escribe: “El Senado representa los intereses conservadores o a la aristocracia de la propiedad. En el primer caso, procura conservar la organización actual y –en el segundo- lo mismo. En ambos casos procuran conservar la desigualdad”[14].
Califica al pueblo de creador y, por ende, quien ha de gozar de los frutos del pensamiento humano. Respecto a la existencia de Dios apela a que se precisa buscar soluciones científicas.
El 13 de junio de ese mismo año, se presenta una acusación judicial en su contra por los delitos de blasfemia, inmoralidad y sedición en tercer grado.
A los pocos días comparece ante el tribunal y es condenado por blasfemia e inmoralidad, debiendo pagar una multa de 1200 pesos.
Tras el juicio se generan incidentes y se inicia el proceso de conformación de la Sociedad de la Igualdad.
Los tipógrafos se comienzan a manifestar y en 1845, editan “El Artesano Opositor”, que criticaba las condiciones de trabajo de la población. Y en donde Bilbao pudo seguir escribiendo.
Tras cinco años, en abril de 1850, se da inicio formal a la Sociedad de la Igualdad. En esa fecha se dan a conocer la Declaración de Principios, los Estatutos y el Programa. En este último se explica el concepto Regeneración del Pueblo a partir de los siguientes elementos: Racional, Laico. Culto, con Derechos, Movilizado y Emancipado.
Además, el Programa, consideraba un cambio en la Constitución de 1833 que calificaban de colonialista y clerical. La Sociedad era partidaria de que Chile se declarará una nación racionalista e incorporada a la ilustración.
La Sociedad se organizaba en Asambleas, llegaron a existir 260 en Santiago, Valparaíso, Concepción. En ellas podían participar hasta 24 miembros, eran horizontales y se permitían tener un secretario que ordenaba el debate. A menos de un mes de funcionamiento, llegó a contar con 2 mil ciudadanos, alcanzando en su momento de mayor desarrollo la suma de cinco mil personas en Santiago.
Contaba con los siguientes medios de comunicación: “El Amigo del Pueblo”, cuyos redactores más importantes serían Eusebio Lillo, Arcos, José V. Lastarria, Manuel y Francisco Bilbao.
Se postulaba como una fuerza transformadora, de oposición al gobierno de Manuel Bulnes, de quien se decía representaba a la elite que traicionó al pueblo que luchó por la independencia.
La Asamblea Nº1, de Santiago en la que intervenía Francisco Bilbao, que organizativamente era de carácter horizontal (podían participar todos los igualitaristas sin importar su procedencia, con derecho a voz y voto), lograba reunir a una gran cantidad de ciudadanos que iban a escuchar y participar en los debates que allí se registraban. En torno a esta experiencia de articulación, José V. Lastarria, el 27 de agosto de 1850, escribió: “Continúa alarma. Anoche se ha reunido la Sociedad de la Igualdad con más de mil socios (…). El Gobierno le teme y cree que de ella ha de salir la revolución”[15].
En su práctica político social reivindicaba los ideales de la Independencia y las promesas no cumplidas a las masas populares; y un potente discurso latinoamericano.
Señalaban que el enfrentamiento entre “pelucones” y “pipiolos”, que era relevante para la sociedad de la época pues de tal debate debía emerger el reemplazo de Bulnes, se circunscribiría a un conflicto intraoligárquico. Y, por lo mismo, la Sociedad no se pronunciaba.
En el plano político, cuestionaban la legitimidad de Manuel Bulnes, quien fue elegido presidente con 39 mil votos en circunstancias que la población era superior al millón de personas.
En la lógica de la denuncia –según escribió Luis Vitale- el 28 de octubre de 1850, se efectúa una concentración a la que llegan más de tres mil ciudadanos. Esta manifestación fue reprimida y el Gobierno detiene a los principales dirigentes, ordenando el destierro de Bilbao y Arcos.
La Sociedad de la Igualdad se concentró a elevar la cantidad y calidad de las organizaciones de artesanos, que se encontraban prohibidas desde Portales. Se promovió el derecho a organizarse, algo que supuestamente garantizaba la Constitución chilena pero que ignoraba la élite.
La propuesta de la soberanía completa y fraternidad universal, se debía sostener en un proyecto de desarrollo moral, material e intelectual para el artesanado.
En octubre de 1850 creó una escuela para artesanos, con cursos de lectura, aritmética, música, inglés, baile, e historia antigua y chilena.
Al mismo tiempo se fundaron clubes y casinos de artesanos en los que se debatía, por ejemplo, acerca de la Revolución Francesa.
Las demandas que levanto esta organización se pueden resumir de la siguiente manera:
| Sociales | Políticas |
| Reestructuración del sistema impositivo. Mejor trato a los humildes en los juzgados civiles y en los cuarteles de la Guardia Nacional. Libertad y protección laboral. Educación popular. Aumento de la existencia de moneda divisionaria (que facilitaba el comercio y favorecía a los sectores más pobres. Protección de la industria nacional. | Fin autoritarismo impuesto por los portalianos. Conformación de una Asamblea Constituyente. Ampliar el derecho a sufragio a todos los ciudadanos (más de 21 años). Reconocer derechos políticos a los rotos y araucanos. Una nueva forma de sociabilidad política, popular y modernizadora, abierta a los sectores populares. |
*Elaboración Propia a partir de la lectura de Luis Vital y José Alberto Bravo.
El gobierno de Bulnes en razón de la organización y manifestación de los artesanos; la dura critica al autoritarismo; sus pronunciamientos y actitudes inmorales; y, los festejos masivos y carnavales que organizaban con ocasión del fallecimiento de Portales, sindicó a la Sociedad como un peligro para la paz social.
Se desató una ofensiva represiva en contra de la Sociedad digitada por el Ministro de Justicia del pelucón ultra autoritario Máximo Mujica.
La Sociedad de la Igualdad despliega una ofensiva de movilización social y popular en contra del gobierno, que considera graves incidentes callejeros. Se habían propuesto derrocar al Gobierno.
Este estado de movilización fue duramente reprimido: Se usó a policías espías, quienes irrumpían en la reuniones de la Sociedad atacando a los ciudadanos. La Iglesia la denunció desde el púlpito. Frente a esto los miembros de la Sociedad defendieron utilizando la fuerza sus locales, reuniones y dirigentes.
Los ataques se extendieron por los barrios populares, donde la Sociedad tenía partidarios, pero la gente respondió del mismo modo.
El 7 de noviembre, se declara estado de sitio, la Sociedad de la Igualdad fue declarada ilegal y sus dirigentes, especialmente del artesanado, son detenidos.
El 9 de noviembre de 1850, se decretó la disolución de la Sociedad de la Igualdad de Santiago. Por lo mismo, la Sociedad comienza a operar en la clandestinidad.
El 20 de abril de 1851, la Sociedad de la Igualdad encabeza una insurrección armada en la que participan elementos del Regimiento Valdivia, dirigidos por el coronel Pedro Urriola, Artesanos, “Rotos” y los intelectuales. El levantamiento es violentamente sofocado y los líderes de la Sociedad deben pasar a la clandestinidad y abandonar Chile.
El 28 de octubre de ese año, la Sociedad de la Igualdad vuelve a encabezar un levantamiento de los artesanos ahora en la ciudad de Valparaíso, que también es violentamente reprimido y sofocado.
Se imponían los sectores conservadores.
No obstante, la guerra civil de 1851 –según Vitale- “cambió la fisionomía social con la incorporación masiva a la lucha de obreros, campesinos y artesanos”[16]. Según el historiador desde ese momento estos sectores inician el proceso que –a inicios del siglo XX- los instala como actores relevantes.
Conclusión
La Sociedad de la Igualdad fue un hecho “precursor” de reformas e instituciones que influirán en la modernización durante el siglo XIX (derechos civiles), de las luchas sociales del siglo XX, en organizaciones de artesanos y tipógrafos y antecedente de una nueva forma de poder. Las mutualistas, el movimiento obrero, las Escuelas de Artes y Oficios.
En 1862, se fundó la Unión de Artesanos en la ciudad de Santiago. Esta organización inspiró el desarrollo de sociedades en otras partes de Chile. La Unión fue una mutual general para todos los artesanos y todos los comercios. Proveyó servicios médicos e intentó crear un taller para los desempleados.
Esta organización es considerada el embrión del movimiento obrero y la conformación de las fuerzas políticas de izquierda, que tuvieron gran incidencia en el siglo pasado.
Los artesanos eran parte de los sectores populares. Al interior de este grupo –según escribió Gabriel Salazar- había un sector más favorecido compuesto por ebanistas, sastres, carroceros, joyeros, entre otros.
Los artesanos de mayor status lucharon contra la proletarización, defendiendo su autonomía y el despliegue de sus empresas, fue este sector quien inició la articulación gremial y el desarrollo de la Sociedad de la Igualdad.
Ello en atención a que la política económica de la época no favoreció la industrialización y hubo un severo control del crédito por parte del gran capital, factores que llevaron a la proletarización de este sector.
Este sector se definía como la clase “laboriosa y honrada”, se identificaron con una iconografía propia y defendieron valores cívicos fundados en principios ilustrados de la redención popular.
Ideológicamente, según se desprende de Gabriel Salazar y Luis Vitale, el movimiento artesanal no podía compartir el laissez faire liberal, pues su racionalidad productiva demandaba la protección de la industria nacional. Partido Demócrata de 1880.
La Sociedad de la Igualdad contaba con un proyecto de transformación de la sociedad chilena (Proyecto de regeneración del Pueblo).
De la mano de la Sociedad de la Igualdad, los artesanos se transformaron en un sujeto popular de cambio.
La Sociedad de la Igualdad fue –en rigor- Poder Constituyente.
Trabajos citados
Bravo, J. (2007). Francisco Bilbao. Santiago: Cuarto Propio.
Salazar, G. (1999). Historia Contemporánea de Chile II. Santiago: LOM.
Vitale, L. (1979). Génesis y Evolución del Movimiento Obrero Chileno Hasta el Frente Popular. Caracas: Universidad Central de Venezuela.
http://accionsocial.blogspot.com/2007/08/apuntes-de-clases-1-quisiera-empezar.html
[1] Grez, Sergio “Hacia una caracterización del movimiento popular chileno del siglo XIX, en Solar . Estudios Latinoamericanos. Santiago 1997, p. 166.
[2] Salazar, G. (1999). Historia Contemporánea de Chile II. Santiago: LOM., p. 111.
[3] Vitale, L. (1979). Génesis y Evolución del Movimiento Obrero Chileno Hasta el Frente Popular. Caracas: Universidad Central de Venezuela, p 12.
[4] Vitale, L. (1979). Op. Cit., p 14.
[5] Bravo, J. (2007). Francisco Bilbao. Santiago: Cuarto Propio, p 157.
[6] Vitale, L. (1979). Op. Cit., p 14.
[7] Salazar, G. (1999). Op. Cit., p 109.
[8] Vitale, L. (1979). Op. Cit., p 16.
[9] Rotos: Denominación que recibían los trabajadores no calificados, que se desempeñaban como jornaleros y que vivían en condiciones de extrema pobreza.
[10] Vitale, L. (1979). Op. Cit., p 13.
[11] Bravo, J. (2007). Opt.Cit, p 74.
[12] Bravo, J. (2007). Op. Cit., p 175
[13] Bravo, J. (2007). Op. Cit., p 179
[14] Bravo, J. (2007). Op. Cit., p 183
[15] Vitale, L. (1979). Op. Cit., p 13.
[16] Vitale, L. (1979). Op. Cit., p 14

No hay comentarios:
Publicar un comentario